Blog hermanado con The Midnight Gazes At You

- EL LICANTÉMPORO

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EL LICANTÉMPORO
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Corte 1: El Licantémporo caminando a ciegas sobre los abismos micrónicos.



¡ Oh Licantémporo !  prestidigitador de emociones
Lobo ciego come-tiempo
¡ Oh Sentidos carcomidos !
No hay camino que seguir
ni modelo que imitar.
No deseo
No ansiedad
No descanso ni placer
Sólo un grito disonante
por el sueño mancillado
que no llegó a ser.



Corte 2: El Licantémporo abandonando contra su voluntad el mundo féliz de Huxley



Corte 3: Sueños depresivos del Licantémporo (ciego) en una noche de insomnio anfetamínico.


(a saber lo que escribí, si yo mismo lo censuré...)



Corte 4: La ciudad sin noches.


El Licantémporo (ciego) visita la ciudad sin noches.
Su sombra en el suelo quiere rememorar la mancha que al morir dejó el pequeño Siete, joven mártir fallecido después de ver las estrellas la noche del gran apagón.
Su grito incita a la rebelión pero, en la ciudad, todos son sordos.


Corte 5: Al Licantémporo yuppy le aprietan los zapatos.


Los pies del Licantémporo
se afilan mientras él duerme.
Capacidad de adaptarse al medio
como una cuña.
Su centro de gravedad baila SKA
sin salirse de su maceta.
Triste naturaleza del mutante predecible.
El aburrimiento se aborta a sí mismo
como la sordera del calderero.
Añoranza del niño infeliz
que quiso ser otra cosa
y sin haberlo sido
dejó de serlo.


Corte 6: El Licantémporo (ciego) descubre la velocidad.
(Azuquita pa la napia, ruedas pal entendimiento)


Oda crítica al vicio deseado:

Triste devorador de horas,
encontraste al fin la horma
que se ajusta a tu zapato.
Caminar era agradable
sin conocer otra cosa
y fue por pasar el rato
porque aprendiste a correr.
Causa un enorme placer
sentir el roce del viento
a quien suele comer tiempo.
Tus pies mutaron en ruedas
que te transportan ligeras...
Y así se forja el martirio
que te aboca al descontento:
de no continuar corriendo...
... perderás el equilibrio.